Miércoles, 05 de octubre de 2005
Me lo propusieron ellas, sorprendidas, al saber que iba a dejar el centro. Me gusta dar clases a adultos, entre otras cosas, porque la relación es siempre muy distinta a con niños. Puedes hablar, puedes reir... todo es distinto. Incluso el adiós. Porque ellas me tienen un cariño sincero, de respeto, admiración y agradecimiento. He echo por ellas todo lo que he podido, armándome de paciéncia y explicando cualquier cosa de mil maneras distintas. Hasta que lo entendieran. Y nunca me importó, al contrario. Me gusta dar clases, y cuando ves que la gente aprovecha y aprende... eso compensa y justifica todo el esfuerzo.
Hoy he quedado para cenar con ellas. Las voy a echar de menos. Siempre tuvieron muchos detalles. Detalles que llevaré siempre conmigo, y que justificarán siempre esta vocación mia docente.
Gracias, de verdad.
Por: mathematica | HOy queria escribir... | Comentarios (0) | Referencias (0)
Aunque parezca mentira, juegan un papel muy secundario en mi vida. Ya va siendo hora, quizá, de verlas con otros ojos.
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